Con este título se celebraba dentro del Free Culture Forum 2011 una interesantísima mesa redonda en el centro Arts Santa Mònica organizada por Francisco George, con la presencia del director de cine Alex de la Iglesia, Juan Carlos Tous de la plataforma de películas en streaming  Filmin , la ciberactivista Amparo Peiró, el emprendedor de Internet Eudald Domenech de InOut TV y el abogado Josep Jover.

La tecnología permitirá acercar la obra de un autor a su público:
Hace ya tiempo que tenemos herramientas para procesar un producto tan simple como el texto, con calidad, ahora también existen herramientas para procesar un producto mas complejo como la música, con calidad, y no tardaremos en poder procesar un producto todavía más complejo como el vídeo con la misma cualidad.

La heterogeneidad de los panelista propuestos por Paco George, permitió mostrar una idea clara de la situación actual del consumo de cine por Internet.

Poniendo de manifiesto el bloque que ejercen los intermediarios para la distribución de la obra entre el productor y el consumidor. Aferrándose a su modelo de negocio tradicional, que hace por ejemplo que no puedas ver una película por Internet “de forma legal” hasta 22 meses después de su estreno en el cine, para que salas de cine, videoclubs, venta de DVDs y pases por televisiones de pago y en abierto rentabilicen las sucesivas ventanas de explotación del producto.

Otro caso de manual, donde la demanda no encuentra una oferta a su gusto.

La gente quiere ver una película cuando se estrena, no 22 meses después. Pero no se permite el consumo de una forma comercial. La gente “piratea” películas básicamente porque no hay otra forma de consumirlas pagando por ello.

Cuando la demanda va por un lado y la oferta por otro es que los players del sector quieren desviar toda el agua a su molino. Pero lo que la gente demanda es evidente, y en todo mercado siempre acaba imponiéndose la demanda.

Al igual como se resistió la industria discográfica, y se esta resistiendo hasta el fina la del libro, la industria del cine no quiere cambiar el modelo de negocio que tanto dinero les ha dado.

Pero la tecnología permitirá en este, como en otros tantos sectores, eliminar los intermediarios que no ofrezcan un valor añadido al producto:

Si desde hace tiempo ya era posible que cualquiera autoeditara libros y otros productos escritos, y ahora ya es factible que uno mismo se produzca sus discos, el constante avance tecnológico ha de permitir que la edición de vídeo reduzca drásticamente sus costes para poder ofrecer productos de calidad similar a la que ofrecen ahora las mayors.

Hacer una película es ahora muy caro, y no se puede hacer sin que la industria avance el dinero (algo igual a lo que sucedía hace años con la industria discográfica, cuando ahora cualquiera puede crear sus discos con calidad similar) y eso hace que esta ejerza un gran control sobre el producto, que hace que no se pueda ver una peli en Internet al mismo tiempo que se estrena en el cine.
Por lo menos en España, porque grandes monstruos estadounidenses de vídeo en streaming como Netflix manejan dinero suficiente como para aportar fondos para la filmación de la película y asegurarse que podrán empezar a explotarla vía Internet al mismo tiempo que se estrene en cines.


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